Observaciones a este blog

OBSERVACIONES A ESTE BLOG:
+13-12-20. Tras un periodo largo en el que me he quitado el cansancio que tenía del montaje de mis excursiones, vuelvo a sacar nuevas. Voy a ir hacia atrás sacandolas por lo que hay que estar al tanto.
+ 11-12-25. Los distintos artículos que aquí publico están ordenados por la fecha en la que ocurrió la excursión o acontecimiento. La falta de tiempo, a la que todos estamos sometidos, hace que publique excursiones bastante más tarde de cuando se realizaron. Eso da lugar a que parezca que en la página no se publica nada nuevo pero se están incluyendo artículos en fechas pasadas. Ruego a mis seguidores fieles que repasen un poco los meses y años pasados en busca de artículos que no han leído.

domingo, 24 de abril de 2011

11-04-24 Santo Domingo de Silos (Burgos).

Volvemos de Valencia a León y, como últimamente, vamos por Soria. Hemos pasado muchas veces por el desvío que lleva a Santo Domingo de Silos pero siempre hemos ido con demasiada prisa.
En este viaje vamos con un poco más de tiempo y nos hemos decidido visitarlo. No es muy buena época para visitas pues estamos en Semana Santa y está lleno de gente. Según nos desviamos por la carretera que lleva al monasterio nos vamos metiendo en un estrecho valle de poca profundidad y rodeado de peñas. Tras un buen recorrido por carretera estrecha el valle se amplia y aparece el pueblo donde está el monasterio. Es un bonito pueblo, antiguamente amurallado, que por la pinta se creó alrededor del monasterio para servicio de éste. Son casas de mampostería con sillares las más nobles. Hoy en día muchas de ellas están dedicadas al turismo. El pueblo ha habilitado un gran aparcamiento para que los coches puedan aparcar y no estropeen la imagen de las calles.
Vamos rápidamente hacia el monasterio pues no disponemos de mucho tiempo. Las visitas son guiadas y tienen ciertas horas. Nosotros conseguimos entrar en la última de la tarde. Vale 3,5 € por persona.
Lo único que enseñan es el claustro que es la verdadera joya, la botica que también vale la pena ver y un antiguo comedor que ahora lo tienen como pequeño museo.
El claustro se comenzó en el siglo XI y se terminó en el XIII. Destaca los bajorrelieves de gran calidad que hay en las esquinas y el artesonado policromado del techo. El conjunto en si con sus bajas columnas también dan una gran belleza.




La botica consta de dos salas. La primera es el taller donde se realizaban todos los cocimientos y procesos alquímicos para obtener los productos de las plantas. La segunda más noble dispone del botamen dispuesto en estanterías con tarros de cerámica para guardar los productos derivados de las plantas. También consta de una biblioteca con libros sobre botánica y ciencia en general de gran valor. La botica es del siglo XVIII. En la botica no dejan hacer fotos por lo que no sacamos vistas de ella.
En el siglo IX ya se formarón pequeñas comunidades monástico familiares en el valle. En el siglo X fue cuando apareció como tal el monasterio de San Sebastián de Silos. Hacia mediados del siglo X, las incursiones continuas de Almanzor hicieron que el monasterio no progresase. Pero entonces llegó un monje riojano llamado Domingo que durante 32 años dio un fortísimo impulso. Tres años después de su muerte sería canonizado como muestra de su gran santidad.
En el siglo XVI vuelve a tener una época de mayor esplendor y es cuando se construyen buena parte de las edificaciones actuales como su iglesia neoclasico – barroca.
En 1835 la desamortización de Mendizábal casi acaba con el monasterio pero 45 años después volvió una comunidad de monjes procedentes de Francia que salvó lo que hoy existe.
No tenemos mucho tiempo de entretenernos en los tranquilos alrededores y tomamos de nuevo el coche para continuar nuestro camino.

domingo, 10 de abril de 2011

11-04-10 Rucayo (León).

A pesar del buen día que se presagiaba no teníamos preparada ninguna excursión. Además pasamos la noche en León y no habíamos cogido ni siquiera las cámaras.
Pero no nos conformamos y salimos por lo menos a dar un paseo.
Subimos desde León por la N-621 hasta la población de Barrio de Nuestra Señora. Allí seguimos por la CV-3141 hasta Boñar y continuamos por la Le- 331 hasta el desvío que hay indicado a Valdehuesa poco antes del embalse de Porma. La carretera que sube a esta población es la CV-104-12. Es estrecha y empieza a subir la montaña hasta colocarse bastante por encima del nivel de las aguas del embalse.
Valdehuesa es un pequeño pueblo famoso por el Museo de la Fauna Salvaje que tiene. Se trata de la colección que hizo un aficionado a la disecación. Tiene una colección amplia y exótica. Yo no lo he visto pues no me gustan mucho los bichos disecados. El museo le ha dado un poco de vida al pueblo y ahora hay varios restaurantes de comida tradicional, principalmente a base de caza mayor.
A partir de Valdehuesa la carretera empeora bastante y sigue bordeando el embalse a cierta altura hasta llegar a un nuevo poblado llamado Rucayo. Es un bonito pueblo que se interna en una valle bordeado de peñas cortadas que le dan gran belleza. En este pueblo probablemente no vive nadie. No obstante se han rehabilitado bastantes viviendas por sus propietarios para veraneo. Posee una tradicional iglesia pero de buen tamaño para lo pequeño que es el pueblo.


Las imágenes son malas pues son de móvil.

Tras dar un buen paseo volvimos sobre nuestros pasos y paramos una vez pasado Valdehuesa. Allí está una de las escuelas de escalada más importantes de León. Se trata de una pared vertical y desplomada de niveles entre 4 y 8b.
Íbamos buscando a una amiga que es gran escaladora para ver su buen hacer. No la encontramos pero disfrutamos de la escalada de otros grupos que allí disfrutaban.
Tras esto nos volvimos para casa por la ya famosa CL-626 hasta La Robla y de allí a Huergas de Gordón. 

domingo, 20 de marzo de 2011

11-03-20 La marea baja en Villaviciosa (Asturias).

Ayer fue la noche en la que la luna estaba más cerca de la tierra en su órbita, que es algo elíptica, y además estaba en fase llena. Por ello era la noche, en muchos años, en la que se veía más grande y luminosa.
Ello implica que además estos días estemos en unos máximos de variación de marea en el mar. Por ello esta mañana nos fuimos a la ría de Villaviciosa a contemplar la bajamar que se daba a las 11h.
Bajamos hasta la playa de Rodiles que está en la salida de la ría. A esta playa no me gusta ir en verano pues, aunque es muy bonita y cómoda, se llena muchísimo de gente y tiene una carretera de acceso muy estrecha y curvada, con mucho tráfico. Sin embargo ahora en invierno se llega tranquilamente, hay infinidad de aparcamientos y se puede disfrutar de las vistas del mar, de la ría y del bosque de eucaliptos que hay detrás.
Fuimos paseando hasta el comienzo de la ría. La verdad es que el canal de entrada estaba bajísimo de nivel y los laterales secos, salvo en los pequeños riachuelos y nacimientos de agua en el terreno. Caminamos por el fondo de la ría y hemos disfrutado de la vida que hay. Había una zona algo pedregosa que es donde más animales había. Se podían contemplar muchos bígaros, cangrejos, quisquillas, pequeños peces, lapas y sobre todo infinidad de ostras de gran tamaño. Según nos comentó un matrimonio que andaba mariscando para casa, solo se pueden coger bígaros y lapas y con limitación de peso. También se pueden coger quisquillas y solo como cebo de pesca. Las ostras no se pueden en esta época. Entre el olorcillo a mar y la visión de las ostras la boca se hacía agua.


Luego recorrimos la playa en toda su longitud. Ya en este momento estaba empezando a subir la marea. No obstante la anchura de la playa era espectacular. El mar estaba muy retirado.

A continuación nos fuimos a Pola de Siero donde celebraban el “VI Mercado de Primavera de los Quesos Asturianos”. Hemos disfrutado de las pruebas de los distintos puestos que había. Había queso de Cabrales, de Afuega’l pitu, Gamoneu y de otros tipos. Tras comprar varios de ellos dimos un paseo por la población buscando los restaurantes que participaban en las Jornadas Gastronómicas de los Quesos Asturianos.Encontramos un par de ellos pero estaban llenos y nos fue imposible comer.
Nos tocó ir, un poco a ciegas, a la población de Valdesoto donde celebran también unas jornadas gastronómicas. Tras pasar por un par de restaurantes que estaban llenos, pudimos comer en un pequeño bar llamado Beyao.
En todos los restaurantes era el mismo menú, callos, pitu caleya y picatostes. El trato fue muy bueno y la comida también por lo que se puede considerar un buen sitio para comer. No obstante de apariencia se puede considerar un chigre pero, como digo, se puede comer bien.
Ya tras ello hemos dado un buen paseo por los alrededores disfrutando de las varias casonas antiguas que hay en el lugar y, finalmente, para casa.

domingo, 27 de febrero de 2011

11-02-27 De todo un poco (León)

Hoy partimos de León con pocas ideas. Así que nos metimos por Villaobispo en busca de esa carretera que se supone que algún día llegará a Cistierna y de allí a Santander.
Si, realmente la carretera que cruza Villaobispo  y Villarodrigo, ambas de las Regueras, es una nacional y se supone que algún día unirá en Cistierna con su continuación hasta Santander. Es la N-621 que está partida en dos tramos y que en algún plan de carreteras olvidado se unirá para dar un acceso directo a Santander.
Nosotros, que no conocemos la zona, nos metimos por una carretera menor que recorre Villavente, Carbajosa y Villafeliz de la Sobarriba. Éstos son pequeñas poblaciones situadas en el altiplano que existe entre los valles del río Torío y Porma. Son pueblos que sobreviven por las segundas viviendas de personas emigradas que originariamente eran de aquí. Estos pueblos antes vivían del cereal y de los eriales boscosos poblados de caza.
Al final hemos alcanzado la mencionada N-621 y hemos continuado hasta llegar a la unión de los valles del Curueño y del Porma. Aquí el primer tramo de la N-621 termina y hemos tomado la CV-130-3 hacia La Vecilla.  Aquí se puede disfrutar de pequeños pueblos que apenas dejan discurrir la carretera por sus estrechas calles. Pueblos con curiosos nombres como Barrillos, Gallegos de Curueño, Santa Colomba de Curueño, La Mata de Curueño, Pardesivil, Sopeña de Curueño o Cándara de Curueño.
En La Vecilla tomamos la LE-321 y recorremos el Curueño alto. Volvemos aquí a disfrutar de las estrechas gargantas y de la cascada que hay poco antes de Nocedo. Es esta ocasión la cascada tiene mucha agua y apenas se puede entrar en la grieta.

Ya en la cascada nos empieza a nevar ligeramente y según recorremos todo el valle vamos alternando momentos de sol y de nieve. Ya al final, en Vegarada, el terreno está todo blanco y la carretera es transitable gracias al quitanieves.

De bajada, nos desviamos al pueblo de Arintero. Es uno de esos pueblos de montaña que están apartados de las carreteras principales, escondidos en valles laterales y donde el camino de acceso termina allí. Paramos a dar una vuelta en el pueblo. Tiene, tan solo, una decena de casas y una iglesia. Yo creo que solo viven un par de familias o como mucho tres. El resto de casas hoy en día sirven para veraneo de las familias de sus antiguos moradores y otras están abandonadas.

De vuelta pasamos al valle del Torío por Valdeteja y Genicera. Llegamos hasta Cármenes y allí pasamos al valle del Bernesga por Villamanín. Y ya solo nos queda bajar por este valle hasta Huergas de Gordón.

domingo, 20 de febrero de 2011

11-02-20 Por los monasterios del Esla (León)

Las montañas están muy nevadas y nos hemos decidido por el turismo cultural.
En el tramo del río Esla, comprendido entre Cistierna y Mansilla de las Mulas, existen varios monasterios de notable antigüedad. Según cuentan los libros de historia, se fundaron para repoblar la zona. En las laderas del valle también abundaron los eremitas viviendo en cuevas y abrigos rocosos.
Hemos pasado por aquí alguna vez y hemos visto lo que queda del monasterio de San Miguel de la Escalada. Hoy nos hemos propuesto ver otros dos, el de Santa María la Real de Gradefes y el de San Pedro de Eslonza.
Así  que salimos por la CL-626 en dirección a Cistierna. Ya en esta población, bajamos hacia el sur por la N-625 y paramos en la población de Villapadierna. Alli existe un viejo castillo en ruinas que nos dedicamos a visitar. Se trata de un castillo del siglo XV o XVI que perteneció a Doña Berenguela. Está en pleno llano y más bien en la parte honda del pueblo. Es de pequeño tamaño, cuadrado y con fuertes y elevados muros supongo que para contrarrestar lo llano del lugar. Alrededor de la muralla todavía se puede distinguir como una vaguada que debió ser un foso. Los lienzos de la muralla tendrán sobre 2 metros de espesor y están en un lamentable estado de ruina. Se realizaron con cantos rodados por el sistema de tapial. En la actualidad posee grandes orificios no sé si producto de derrumbes o por este mismo efecto en ventanales. No era extraño abrir grandes ventanales en las murallas en épocas posteriores de paz.

En el centro del recinto se encuentra la torre del homenaje que todavía sobrevive airosa a su estado de ruina interior. También se realizó en tapial con sillares de refuerzo en las esquinas.
Hoy día es un perfecto albergue para nidos de cigüeñas. Habrá como quince o veinte dispuestos en la torre y en la muralla. A las cigüeñas no les hace demasiada gracia nuestra presencia y salen volando poco a poco.

Continuamos nuestro camino hasta la población de Gradefes. Está en la margen derecha del río. En este pueblo se encuentra el monasterio de Santa María la Real de Gradefes. Es un convento de monjas del Cister todavía en uso. Fue fundado por doña Teresa Petri en 1168 al enviudar, erigiéndose ella misma en abadesa.
El lugar, rodeado de una tapia, parece cerrado, sin embargo probamos con la puerta y se puede abrir. Entramos a un patio que da acceso a la iglesia. La puerta de ésta también la podemos abrir y entramos. Es una bella iglesia de sillar magníficamente restaurada. Dispone de tres naves una de ellas inacabada por la que se accede. La mayor parte de la nave central está ocupada por el coro que está separado por rejas para uso de las monjas. La tercera de las naves está parcialmente reutilizada por otras dependencias del convento. De esta forma la iglesia en si queda reducida prácticamente al altar y a la girola que se dispone alrededor.

Existe una puerta por la que se accede al claustro. Una monja no da paso aunque no se ve muy conocedora de la historia y no nos explica nada. Damos una paseo alrededor del claustro de distintos estilos aunque de gran belleza. En el claustro está el acceso a la sala capitular con su singular arquería.  



La monja nos ofrece comprarle virutas y sequillos confeccionados por ellas. Le compramos un par de cajas.
Tras esta visita continuamos nuestro camino hasta el pueblo de Santa Olaja de Eslonza. Este pueblo está en el altiplano derecho al valle del Esla. Allí se encuentran los escasos restos del monasterio de San Pedro de Eslonza.
Se fundó en el año 910 por el rey García. La iglesia era románica y el claustro plateresco. Ahora tan solo se puede intuir lo que fue la iglesia, el claustro y otro patio lateral con dependencias alrededor. También quedan restos de las tapias que lo rodeaban.
El monasterio fue pasto de la Desamortización de 1835. Hoy día se pueden encontrar más piezas del monasterio en las iglesias y otros edificios de pueblos de alrededor que en el propio monasterio.    

El golpe de gracia lo dio el obispo Luis Almarcha Hernández cuando trasladó toda la fachada de la iglesia a la de San Juan y San Pedro de Renueva de León.
También es interesante ver los numerosos edificios existentes en estos pueblos construidos con adobe.
Tras esto nos fuimos para casa por la capital.

domingo, 6 de febrero de 2011

11-02-06 Valle alto del Nalón (Asturias).

     Hoy salimos antes de las nueve de la mañana para subir al pico Tres concejos desde Pendilla. La cuestión es que cuando llegamos hacía -6 ºC y había bastante nieve. A nosotros no nos molesta pillar algo de nieve pero que esté todo nevado nos resulta demasiado molesto.
    Estos días pasados en Huergas apenas nevaba y caían bolitas que casi ni manchaban el suelo. Sin embargo en estos valles altos y en Asturias nevó con ganas. Pensaba que no habría mucha nieve y la poca que hubiera se habría derretido pero no fue así.
    Así que salimos del valle de Pendilla y nos bajamos a Asturias. No sabíamos a donde ir y acabamos en el valle alto del Nalón. Pasamos por Langreo, La Felguera y El Entrego y seguimos para arriba. Hasta Pola de Laviana el valle está muy habitado lleno de edificaciones. Entre las barriadas de bloques y los caseríos se mezclan polígonos de industrias, residuo del pasado esplendor siderúrgico. Se alternan también multitud de minas, muchas todavía en funcionamiento. Hoy son todas propiedad de la empresa pública Hunosa. La gran térmica de La Felguera todavía domina el valle y sigue quemando. No sabemos si se abastece de carbón autóctono, importado o de gas. El gran oligopolio eléctrico hace lo que le da la gana y está dispuesto a acabar con la minería nacional. Abundan los carteles en la carretera de los trabajadores de distintas empresas en extinción fruto de una reindustrialización subvencionada e inviable.
Pasado Pola el valle se estrecha más formando bellas gargantas ocupadas por un par de embalses. En el embalse de Tanes paramos a ver una pequeña cascada junto a la carretera que vierte el agua de un barranco al embalse.

Más arriba, un poco antes del pueblo de Campo de Caso, en un tramo abandonado de la carretera se puede ver la cueva de Deboyu. En este punto el valle se cierra especialmente bordeando un farallón calizo. El río Jalón también lo bordeaba pero a lo largo de los siglos agrandó una gran grieta y formó una cueva por la que atraviesa la cresta rocosa. Se puede comprobar la gran boca de entrada y la de salida como cien metros más abajo.

Paramos a continuación en Campo de Caso donde está el centro de interpretación del parque natural de Redes pero desde fuera nos pareció que había poco más que una tienda y no entramos.
Seguimos valle arriba y nos desviamos al pueblo de Pendones. Es un pequeño pueblo metido en un pequeño valle lateral. Allí hay un pequeño taller de madreñas y todo el mundo va todavía con ellas. Me llamó la atención la tez clara que tienen los del lugar a pesar de ser todos ganaderos. Deberían tener los rostros quemados por el sol.

Bajamos de nuevo hasta Campos de Caso y nos desviamos hacia Infiesto. Por esta pequeña carretera llegamos hasta el poblado de Bueres buscando un sitio donde comer. Al final lo hicimos un poco antes en Orlé. Allí hay un restaurante llamado La Carasca. La comida muy abundante pero regularmente cocinada. El servicio bueno y presto y los precios altos para la calidad de la comida.
Ya de vuelta por donde vinimos paramos en La Felguera. Estuvimos paseando por el polígono industrial del antiguo solar de los altos hornos de Duro – Felguera. Todavía allí se puede contemplar el bonito edificio de ladrillo visto que fueron las oficinas de la siderurgia, la gran nave de la antigua acería que no se hoy que uso tiene. Hay una antigua chimenea de enfriado pintada de colores que hoy día es el Museo de la Siderurgia. Paseando hasta el fondo del polígono se llega a la mina de Pozo Candín. Se puede pasar por en medio de sus instalaciones pues como nos indicó un guarda jurado es un camino municipal. Allí se puede contemplar los talleres y todo tipo de material para el uso de la mina así como el castillete de la mina. Vagonetas, cerchas, tresillones, motores, puntales de madera y todo tipo de material se halla esparcido por la explanada.

Según nos indicó el guarda jurado todavía el pozo está en funcionamiento aunque con negros nubarrones en el futuro.
Tras este paseo nos volvimos para Huergas.

domingo, 30 de enero de 2011

11-01-30 Por tierras del Bajo Esla (León).

Aunque estos días, más que nevar, lo que ha hecho es tontear, nosotros, que no somos de caminar en nieve, nos hemos dedicado a hacer excursión cultural en vez de montaña.
Así que nos bajamos hasta León y continuamos en dirección a Mansilla de las Mulas. Como medio kilómetro antes de llegar a esta población hay un desvío a la derecha con la indicación de Mansilla la Mayor. Pasamos este pueblo y pronto llegamos a Villaverde de Sandoval. Antes de llegar al pueblo tropezamos con el monasterio.


Transcribo lo leído en internet sobre el monasterio.
El monasterio de Sandoval, situado en el Camino de Santiago, fue centro de atención a peregrinos en su albergue.
Fue fundado por el conde Pedro Ponce de Minerva, su mujer Doña Estefanía Ramírez y los hijos Ramiro, María y Sancha. Respecto de su iglesia, no consta fecha, pero sí nombres de dos maestros que trabajaban en el monasterio, y son 'Dominicus magister', de 1202 a 1203, y 'Mícael el maestro', en 1205. Lo más probable es que se deba al mismo arquitecto que la de Gradefes, y que esté hecha después, en el último decenio del siglo XII. En el siglo XV fue ampliado por el abad Don Pedro de la Vega.
Conserva elementos de estilo románico, gótico y mozárabe.
De planta monacal tradicional, incluyendo una iglesia de tres naves, con cabecera  que se señala al exterior y al interior con tres ábsides con ventanas grandes, muy esbeltas, con profusión de columnillas y molduras, sobre todo en el ábside central, y con claraboyas también en los hastiales. El aparejo es de sillería de caliza marcada. Son de gran belleza las arquerías montadas sobre pilares compuestos y capiteles representando castillos, como en Gradefes.


Destacan la portada de entrada a la iglesia, con la representación del Crucificado y dos figuras orantes en el ático: San Bernardo y Santa María ante el Cristo Crucificado. Vicios y virtudes, representados por monjes encapuchados, difícilmente legibles al estar deteriorados.
El monasterio sufrió un gran incendio a finales del siglo XVI, lo que obligó a una importante reconstrucción posterior. Así el claustro o patio es neoclásico de siglo XVII, de impresionante sencillez arquitectónica.
La sala capitular es antigua y el refectorio, la cocina y las bodegas, están parcialmente conservadas, así como la biblioteca y la gran escalera de subida al sobreclaustro. La zona de celdas monacales prácticamente se ha perdido, conservándose la sala abacial en la parte de poniente.
Conserva la iglesia un magnífico retablo. Su primer tercio consta que fue hecho por un fraile del monasterio llamado Pedro Sánchez, de 1605 a 1618. Es de escuela vallisoletana. Contiene esculturas de la Virgen con el Niño, Calvario y cuatro relieves alusivos a San Bernardo. Dispone de varios relicarios por la parte posterior, hecho poco frecuente. Lástima que este importante retablo oculte el ábside cisterciense de la cabecera.
Destacan en su interior los sarcófagos de los fundadores, la imagen de la titular, Santa María, (Museo diocesano de León), del siglo XII, la de San Goroteo del siglo XVII, Santiago Matamoros del mismo siglo, Grupo de la Quinta Angustia, compuesto de ocho figuras de madera policromada y con mucho oro en las ropas. Es de la primera mitad del siglo XVI.
Cuando llegamos, como siempre, estaba todo cerrado. Entramos por el gran patio que tiene el monasterio y vimos que hay varias viviendas en su interior. Aunque vimos que había gente en las casas, nos supo mal llamar y preguntar. Por suerte, cuando ya nos íbamos, vimos que salía un hombre y le preguntamos. Resulta que vive en esas viviendas adosadas y es diácono de la iglesia.
Por un euro por persona nos mostró la iglesia y nos comentó un poco el resto del monasterio que no es visitable al estar todavía en obras.
De la iglesia, comentar su luminosidad y sobriedad. Dispone de distintas imágenes algunas de calidad como una talla del Descendimiento de Juan de Juni o un Ecce Homo de Gregorio Fernandez. Es notable por su belleza la cabecera de la iglesia con sus tres ábsides aunque el principal está tapado por el retablo arriba indicado.
El convento está repartido en tres grandes espacios, dos claustros y un gran patio de entrada. El patio tiene la fachada principal del monasterio y a su alrededor distintos corrales y almacenes. Como he comentado también dispone de varias casas vivienda que no se si se construirían después de la Desamortización de Mendizabal o ya existieron en época monástica para los trabajadores de las propiedades del monasterio.
De los claustros solo queda uno. Parece que alrededor de este se disponían las dependencias principales del monasterio que más o menos todavía se encuentran en pie. Este claustro es el que se quemó y se reconstruyó de estilo neoclásico.
El segundo claustro está totalmente en ruinas. Además el claustro en si se lo llevó piedra a piedra el famoso obispo Luis Almarcha conocido por ir expoliando distintos elementos arquitectónicos y cambiándolos de sitio. Así tomó la fachada del Monasterio de Eslonza y la llevó a la iglesia de San Juan y San Pedro de Renueva. También desmontó la fachada del palacio de los Prado de Renedo de Valdetuejar y la llevó a León siendo ahora la actual fachada del hospital de Regla. El claustro del monasterio que hablamos se encuentra ahora en San Isidoro de León. Alrededor de este claustró estaban las celdas de los monjes y otras dependencias, algunas curiosas como la prisión. Hay que tener en cuenta que el abad de este monasterio era mitrado y tenía bastante poder imponiendo justicia entre los pobladores de sus dominios.
Pensamos en escuchar misa en la iglesia pero desistimos solo de pensar en el frío que hacía dentro.
Tras esta visita continuamos nuestro recorrido. Cruzamos Mansilla de las Mulas y nos desviamos por la carretera N-625 en dirección a Valencia de Don Juan. Apenas salimos de Mansilla nos llamó la atención una fábrica en el campo que daba la sensación de abandonada y con unos extraños chimeneas. Paramos y nos acercamos. Había un par de personas cerca de la puerta y Luisa, que es más lanzada, preguntó sobre lo que fabricaban. Nos comentaron que fabricaban carburo de sílice. Esto se emplea como abrasivo, refractario e incluso en fundiciones. Mezclan en hornos por encima de 2000 ºC sílice muy pura y coke del petróleo. Solo hay dos fábricas en España. Curioso encontrarla aquí en medio de la nada.


Continuamos el camino hasta Valencia de Don Juan, por la margen derecha de la ribera del Esla.
En Valencia dimos un paseo por la población hasta que encontramos el castillo. Nos lo encontramos cerrado pero tuvimos suerte porque llegó el guía al poco. El guía te enseña el castillo o más bien el museo que hay en el interior de la torre del homenaje. Este museo muestra restos encontrados de distintas épocas contando un poco la historia de la población. En invierno el horario de visita es escaso por lo que conviene llamar.


Sobre el castillo transcribo lo leído en internet:
El castillo fue construido en el siglo XV por los Acuña, Condes de Valencia, sobre un castro de la Edad de Hierro, y sobre las ruinas de una fortaleza anterior, destruida por Almanzor en el 996.
Dispone de tres grupos de torretas y una torre del homenaje, adornada en sus esquinas y frentes por torrecillas circulares y con decoración gótica en una de sus ventanas.
En este castillo se celebró el Concilio de Coyanza en el 1050. La antigua Coyanza fue poblada y fortificada por Fernando II de León en la segunda mitad del siglo XII.
Valencia empezó a llamarse de "don Juan" a raíz de su donación al infante don Juan, hijo de Alfonso X.
De lo visto en el castillo, la población de Valencia está poblada desde tiempos anteriores a la edad del hierro. El promontorio donde actualmente está el castillo es perfecto para la defensa y además está cerca del río para disponer de agua. En las escasas excavaciones que han realizado en el castillo y en zonas aledañas se han encontrado interesantes restos de la edad del hierro y de la tribu Vaccea. Durante época romana siguió habitada y posteriormente en todas las épocas. En todas ellas el castillo ha sido la zona principal de la población. El castillo actual que como indico más arriba se construyó  en el siglo XV por la familia Acuña a pesar de la ruina en el que se encuentra muestra buena parte de su belleza. Pertenece a una fundación de los descendientes de los Acuña y el ayuntamiento se ha hecho cargo de la consolidación y del mantenimiento del lugar. También construyó el museo dentro de la torre del homenaje.
Vale la pena visitarlo.


Luego continuamos hasta Valderas para comer el famoso bacalao que hacen allí. Tuvimos que preguntar cuando llegamos pues hay tres sitios donde lo hacen y no están muy a la vista. De hecho en el que comimos, llamado El Gatito, no tiene ni cartel y por fuera parece una casa.
Comimos una buena cazuela de bacalao con unos buenos lomos hechos con ajo. De vino tenían botellas de rosado del terreno sin marca. De postre no tenían gran cosa pero comimos queso curado del pueblo. Todo nos costó 27 euros para los dos.
Tras ello dimos un paseo por los escasos restos del castillo de Valderas y disfrutamos de los inmensos llanos de la Tierra de Campos.


Volvimos hasta Valencia y nos desviamos a una pequeña población cercana llamada Alcuetas. Allí vimos el pequeño castillo que tiene que llama la atención por su solidez y reducido tamaño. Desgraciadamente está abandonado y en lamentable estado de ruina.


Tras esto nos volvimos por la antigua N-630 por la que cómodamente se llega a León.